martes 3 de enero de 2012

Lo escencial es invisible a los ojos


¿Qué es un Cocos Nunus? ... o más bien: ¿Quién es Cocos Nunus?
Podría ser el o ella, ellos o ellas, e incluso podría ser solamente un algo ...

Cocos Nunus llegó a mi vida cuando era muy pequeña y todavía no tenía hermanas con quien jugar; mi mamá dice que era demasiado inquieta y que no podía estar en paz ni siquiera en la madrugada. Cuando no estaba platicando, estaba cantando o sacando pelusas de algún suéter o cobija (ese tic es otro tema)... el punto es que tuve que desarrollar la capacidad de crear mis propios medios de juego.
Llegó el día en el que ya no podía jugar solita, necesitaba un amigo o simplemente un compañero de aventuras con el cual compartir travesuras y una que otra idea interesante para una niña de 4 años; entonces llegó "Cocos Nunus"...

¿Cómo era?, no recuerdo; tampoco sé si era grande o pequeño, de varios colores y con ojos brillantes o solamente una figura inmovil y sin color, lo único que sé es que era mi amigo o amiga imaginaria y me sentía feliz.

Con el paso del tiempo, Cocos Nunus se fue sin avisar, no dejó una nota, ni siquiera dejó un mensaje con alguien más, simplemente desapareció dejando todas nuestras aventuras guardadas en un pequeño cajón dentro de mi mente.
Su partida me dejó muy triste porque en el fondo sabía que jamás lo volvería a ver, porque una vez que creces ya nada vuelve a ser igual.
El paso del tiempo me trajo nuevos amigos, esta vez reales.


Cocos Nunus me recuerda al Principito: "Lo escencial es invisible para los ojos", decía Antoine de Saint Exupéry.
Yo necesitaba un amigo y lo inventé; así es el amor, la amistad, la fe, la constancia y el futuro.

Creer en ellos es indispensable, motiva, llena el alma... Y solamente los ojos especiales son capaces de verlos y, sobre todo... vivirlos.


Cambiar el Mundo


Me senté con ella, como lo hicimos una y otra vez el año pasado. El día estaba nublado y el restaurante lleno; entre sopas, limonadas y dos cafés para ella, transcurrieron dos horas de conversación, primero las vacaciones, el clima y el amor, luego el trabajo y las preocupaciones que trae consigo ser adulto en esta época. Llegamos finalmente a donde siempre terminan todas nuestras pláticas: Cambiar el mundo.

Han pasado 3 años en los que platicamos qué queremos hacer y a dónde queremos llegar cuando seamos grandes, o más bien... más grandes.

Mientras en otras mesas las parejas, los compañeros de trabajo, las familias y los amigos platicaban sus preocupaciones y tenían conversaciones normales y aterrizadas, nosotras elaboramos un plano gigante e invisible de las miles de opciones que tenemos para ser y para hacer en la vida... Durante una hora fuimos actrices, psicólogas, altruistas y maquillistas, reporteras del Vaticano, grandes empresarias y amas de casa... todo, menos lo que hacemos ahorita.

Luego de planear y explotar todas nuestras ideas, dieron las 4:00 pm, el plano gigante e imaginario se desvaneció dejando la cuchara del café llena de ideas brillantes y el mantel lleno de bocetos y frases que, según nosotras, algún día nos servirán para cumplir nuestro objetivo.

Porque cambiaremos el mundo ... o al menos nuestro mundo.